miércoles 30 de julio de 2008

Informe sobre Caprinos

Informe sobre Caprinos
El Caprino es una especie que se encuentra en los más diversos paisajes, desde lo alto de los Alpes hasta el desierto de Israel. Su capacidad de adaptación a variados recursos alimenticios hace de la cabra la especie domestica mas difundida del planeta. Su mayor capacidad de utilización de las fibras de los forrajes y su mas alta eficiencia en el uso del agua le permiten sobrevivir donde estos recursos vitales son escasos.

No obstante que la cabra es capaz de producir leche en cualquier hábitat, su productividad estará supeditada a la alimentación que reciba durante la gestación y la lactancia. Por eso cuando se fija el objetivo de producción, se deben tener en cuenta los recursos alimenticios disponibles.

En las cabras lecheras, el manejo nutricional se asemeja mucho al de las vacas lecheras, tanto en recursos utilizados como en las etapas criticas.

La cabra gestante conserva sus requerimientos a nivel de mantenimiento durante los tres primeros meses de gestación y los aumenta en forma exponencial en los últimos 60 días. La razón es que en ese periodo se forma el 70% de los fetos (en la mayoría de los casos, mellizos) y al mismo tiempo, las reservas corporales que serán utilizadas en la primera fase de la lactancia. En ese mismo lapso, el consumo de alimento cae hasta alcanzar un mínimo en los días previos al parto, provocando un balance energético negativo. Es por eso que hay que cuidar con mucha atención el valor nutritivo de los alimentos ya que al consumir menos cantidad se debeprocurar que sea de excelente calidad y alta concentración energética.


Lactancia
En la producción lechera, esta etapa es fundamental, por ello a las cabras que se encuentran cercanas al parto se les reduce o anula la salida a pastoreo y se le suplementa con alimentos concentrados, como balanceados o granos. Luego del parto permanecen con las crías entre cuatro y cinco días para el calostrado, al término de los cuales se las separa y empieza a ser ordenadas dos veces al día. El pico productivo ocurre entre la sexta y octava semana de lactancia.

En esos dos primeros meses la cabra aumenta en forma importante sus requerimientos. Si bien el consumo también se incrementa en forma progresiva, no llega a cubrir las necesidades del animal cuando alcanza el máximo de producción diaria, por lo que empieza a recurrir a las reservas corporales formadas en el preparto. Por lo general se aprovecha el momento de ordeno para suplementar con 400 o 500 gr. por día de alimento balanceado en granos. También es importante el aporte de calcio y fósforo en la ración, pues favorece su restitución al organismo
con miras a la próxima gestación.

Para evitar que la producción de leche disminuya en forma abrupta se recomienda dejar pasar al menos cuatro o cinco meses de lactancia antes de la siguiente preñez. De este modo, también se evita yuxtaponer los requerimientos de producción de leche con el periodo de máximas necesidades de la preñez. Todos estos conceptos toman particular importancia en las cabrillonas de primera parición, ya que además se les adicionan las necesidades propias del crecimiento.

Otra categoría que necesita especial atención es la recría, para evitar perder en esta etapa lo invertido en la crianza. En general se presentan problemas de transición de la guachera a la recría que termina con importantes perdidas de peso. Para evitarlos, se recomienda ofrecer a los cabritos, desde los diez días de edad, un alimento balanceado de arranque (18% de proteína bruta) y fardo de alfalfa.
Incluso al momento de realizar el destete, se deben seguir ofreciendo los mismos alimentos durante por lo menos dos semanas más en un corral, y recién después permitir que salgan algunas horas a pastorear, siempre sobre pasturas maduras, evitando los rebrotes o pastos húmedos. Un recurso que brinda excelentes resultados es el suero de queso; en caso se reemplaza paulatinamente la leche por el suero y luego, ya en recría, se sigue suministrando una vez por día suero tibio en una relación de un litro cada 10 kilos de peso del animal. Incluso se puede continuar cuando la cabra es adulta.

Por su parte, los machos reproductores tienen un programa de alimentación basado en la suplementación con concentrados. Durante la época reproductiva los machos se desgastan mucho y prácticamente no presentan apetito, por lo tanto fuera de temporada se recomienda suplementar con alimentos energéticos de modo de restablecer las reservas corporales.

En el caso de las cabras secas, se pueden alimentar únicamente a base de pastoreo ya que presentan mínimos requisitos de mantenimiento, a excepción de las que cursen el último tercio de gestación.

En la Provincia de Buenos Aires, la mayoría de los establecimientos caprinos lecheros se encuentran dentro o cercanos a cuencas lecheras bovinas. Por esa razón corren con la ventaja de tener recursos alimenticios e insumos para el tambo al alcance de la mano que, aunque no sean específicamente para caprinos, son fácilmente adaptables.

La actividad se plantea en sistemas semiintensivos con base en pastoreo, ya sea de pasturas lecheras o campos naturales. Se maneja en pastoreo rotativo para un mayor aprovechamiento, con boyeros eléctricos. También se pueden utilizar verdeos de invierno y verano. Las reservas forrajeras, en especial heno en fardos o rollos y el silo de maíz, ocupan un lugar preferencial en la dieta de las cabras lecheras por su afinidad a la fibra. El silo de maíz es muy recomendado por los
autores franceses para complementar a la alfalfa ya sea en pastoreo o como heno, además de resultar muy apetecibles para las cabras.

lunes 28 de julio de 2008

Calidad de la carne de Cabra

Recientemente una serie de coyunturas han incrementado significativamente el
interés de nuevos mercados por el consumo de carne de cabra, los que se suman a
los ya tradicionales para este tipo de carne.
En efecto, la creciente preocupación por los problemas de salud relacionados con los
contenidos de grasa y colesterol de las carnes vacuna, porcina y de pollo, la aparición de los casos de “vaca loca”, primero en Europa y luego en Norteamérica, sumado al nuevo status sanitario de la Argentina libre de fiebre aftosa y el aumento de los precios de la carne han contribuido a lograr el reposicionamiento de la carne de cabra en cuanto a precio e interés por su consumo.
Según un informe norteamericano de enero del 2005, en los próximos 5 años la carne
de cabra sería la carne más extensamente consumida del mundo y se prevé un rápido
crecimiento del consumo en los sectores de mayor poder adquisitivo, tanto dentro de
USA como en los demás países desarrollados.
Por ser un producto natural y tener menos contenido de grasas saturadas que las
demás carnes rojas y aún menos que el pollo, ello ha motivado un aumento en el
interés por su consumo en los países de mayor ingreso relativo, donde la
preocupación por la calidad nutricional es un tema cada vez más relevante.
Según una amplia variedad de estudios realizados, se ha llegado a la conclusión que
la carne caprina es naturalmente dietética e hipocalórica.
He aquí algunos factores que son importantes de destacar:
La carne de cabra tiene menos grasa que el pollo y que las otras carnes rojas
comúnmente consumidas. A la poca grasa que tienen los caprinos se suma su
inmejorable relación polinsaturados a saturados, lo que convierte la carne en una
excelente elección nutricional.
Esto es debido a que el metabolismo de los caprinos deposita primero la grasa
internamente, antes de hacerlo externamente. Además, en la faena, la grasa interna
es extraída junto con los órganos y menudencias, razón por la cual dicha grasa no
llega al consumidor de carne caprina.
Una cabra bien terminada, tiene una pequeña cobertura de grasa externa sobre sus
músculos, que evita que la carne se deshidrate rápidamente. La carne no tiene el
marbleado o grasa dispersa en el interior del músculo, como la pueden tener las
carnes vacunas. Por ello esta carne es considerada “magra” y dietética. Sin embargo
es de destacar su excepcional terneza, incluso en animales adultos.
En evaluaciones realizadas por el INTA relacionadas con la calidad de la res y en
cabritos criollos argentinos, se destaca su bajo valor de grasa intramuscular
comparado con el de otras carnes.



Fuente: INTA Chamical y EEA INTA San Luis

En un trabajo realizado por el INTA en La Rioja sobre cabritos faenados a los 40 días
de edad, se indica que el porcentaje total de grasa de la res fue tan sólo del 2,9%. Se
estudiaron por espectro-fotometría la composición en ácidos grasos y el porcentaje de
los mismos existentes en los músculos longissimus dorsi y semitendinoso, donde la
sumatoria de los ácidos grasos insaturados fue mayor a la de los ácidos grasos
saturados. En dicho estudio se concluye que la carne de cabrito criollo es un producto
natural con bajo nivel graso y buena proporción de ácidos grasos insaturados, cuya
inclusión en dietas dentro de un régimen variado de alimentación debería alentarse.
El rendimiento a la faena que es de esperar en los chivitos lechales provenientes de
cabras criollas oscila entre el 48 – 51%.
Otro trabajo del INTA en La Rioja realizado por Davendoff y colaboradores, indica que
el producto final y más representativo del sistema productivo de Argentina se refleja
en el cabrito para consumo, que se faena a una edad de 35-45 días, con un peso vivo
aproximado de 7-9 kg y bajos niveles de grasa y colesterol intramuscular, similar a los
que se registra para el mercado de carnes de origen caprino en España.
El trabajo también muestra una alternativa centrada en la producción de animales
castrados a muy corta edad destinados para consumo, pero sacrificados a mayor
edad y con un peso vivo superior, semejante al producto cárnico caprino que se
consume en Francia o al seleccionado por el mercado griego y chipriota.
Además, agrega el INTA como conclusión, con la suplementación estratégica de los
capones de chivo alimentados en pastizal natural en área de secano, se incrementa la
producción cárnica de esta categoría animal y se muestra como una buena alternativa
de producto comercial dentro del actual sistema de explotación caprina regional.
Otras investigaciones realizadas por la Universidad de Carolina del Norte (USA),
demostraron las siguientes propiedades de la carne caprina cocida en comparación
con otras carnes.



Considerando estas propiedades, al tener el cabrito muy poca grasa subcutánea
tiene poca o ninguna protección contra la deshidratación producida por un rápido
congelamiento post faena. Por supuesto, no toda las carne de cabras es igual. Los
mercados prefieren las carnes con origen y denominación de origen conocidos
provenientes de sistemas de crianza y terminación que aseguren buen sabor,
terneza, adecuada cantidad de grasa, jugosidad, y conveniente presentación de la
carne.