jueves 6 de noviembre de 2008

La cabra pa'la carnicería tira

Los caprinos Boer, un polo de atracción en predio palermitano. El caso de la cabaña Nuevo Milenium, la líder local en genética.

En el pabellón Ocre de la Rural los caprinos ocuparon su lugar destacado, con el agregado de varias posiciones de mellizos, que fueron un imán para los más chicos. Todos querían tocar a los cabritos, al tiempo que cabañeros y cuidadores contaban a los interesados las características de esta especie.
Por estos días, Argentina tiene un stock que e anda en los 4 millones de caprinos, pero el consumo de su carne es casi inexistente, salvo en el norte, donde es algo bastante común. Falta promoción y se faenan cabritos de no más de 5 kilos, produciéndose así una oferta que aparece en el mercado nada más que dos veces al año, con precios al consumidor que van entre los 4 y 4,5 pesos el kilo de carne y de 1,50 pesos el kilo vivo par el productor.
“Venimos trabajando desde el 99 para darle identidad a la actividad. En el sur, el ovino la tiene, pero no el chivo en el norte, que está ligado a la pobreza. En esta época de bifes caros, hablan de cualquier carne alternativa pero no de la caprina, una carne que tiene más proteínas que el pollo y que proviene de animales alimentados con pasturas naturales”, comentó a Clarín Rural Miguel Mellano, propietario de Cabaña Nuevo Milenium –que hace 7 años participa de La Rural con la raza Boer, y una vez más fue de las más premiadas-. La líder local en esta actividad funciona junto con las cabañas Marie y Valle Morado, tienen el acento puesto en la genética caprina de carne y están ubicadas en Las Lomitas (Formosa), a 300 kilómetros de la capital provincial. La raza Boer, originaria de África y mejorada con otras razas europeas, cabras Angora e Indicas, es ideal para zonas semiáridas, porque “es un raza carnicera por excelencia”, explicó.
Empezaron importando 130 animales puros de Nueva Zelandia. Hoy en 12.000 hectáreas tienen 3.540 ejemplares: 840 puros y 2.700 hembras en producción (criollas, ½ y ¾ sangre). Además, crían 1.000 búfalos (para ordeñar y producir muzzarella). “La meta es producir carne caprina ecológica. Tenemos la certificación en trámite”, contó.
En cuanto a los caprinos, los productos de la Cabaña son: machos Boer puros de pedigree (capa marrón y blancos con cabeza marrón), hembras puras de pedigree, animales cruzas para la afirmación de hatos generales, semen congelado puro de pedigree y embriones.
“Apuntamos a una hacienda con origen pastoril; a lograr que se consuma como capón, para poder exportarlo; a evitar que se maten los cabritos de 5 kilos y a que se consuma capón a partir de de los 25 kilos a 30 kilos. Así podremos tener una oferta permanente de carne caprina todo el año, de mucha mejor palatabilidad y calidad”, explico. Para lograrlo, destaca que la actividad debe sostenerse en tres pilares: genética, sanidad y alimentación.
En Nuevo Milenium, a los 10 meses el animal pesa 120 kilos. La ganancia de peso diario es de 197 gramos en los primeros 40 días de vida, “algo que se logra por los excelentes niveles de producción de leche por parte de las madres; los altos índices de conversión diaria y la precocidad de la raza”, aseguró Miguel Mellano.




Un solo corazón. Mellano y familia de Nuevo Milenium, junto a sus ejemplares Boer en el pabellón Ocre de La Rural. “Hay que darle identidad a la actividad, hacerla masiva y desarrollar el mercado interno”, indicó Mellano.

Y esto no es todo, también tienen en funcionamiento desde el 2004 un laboratorio de transferencia embrionaria que revolucionó el sector, el único de su tipo en el país. La idea es mejorar la genética de la cabra criolla y poder así desarrollar la producción de carne caprina a partir del cruzamiento. En el laboratorio, aplican la técnica de laparoscopía, dentro de un quirófano con todo el instrumental (laparoscopio, mesa de anestesia, inhalatoria, monitores, etc.). “Nuestra meta es que ésta sea una actividad masiva y hacer volumen para poder abastecer el mercado local. También hemos importado 60 embriones y 100 dosis de semen de la más alta calidad genética de Nueva Zelandia”, detalló.

Lo que falta: “que en el norte haya un cambio generacional que se salga de la cabra salvaje”, reflexionó, al tiempo que adelantó que antes de fin de año abrirá sus puertas un frigorífico en Formosa destinado a la faena caprina. Existe mucho interés externo por esta carne argentina, en especial por parte de Venezuela, Bolivia y Brasil, “pero primero hay que darle identidad a la actividad y desarrollar el mercado interno”.

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